sab 33a. Ordinario año Par (Id=769)

Primera Lectura

Estos dos profetas habían sido el azote de los habitantes de la tierra

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan
11, 4-12

Yo, Juan, oí que me decían:
"Aquí están mis dos testigos, los dos olivos y los dos candelabros que están en presencia del Señor de la tierra. Si alguno quiere hacerles daño, su boca echará fuego y devorará a sus enemigos; así, el que intente hacerles daño, morirá sin remedio.
Tienen poder de cerrar el cielo para que no llueva mientras dure su misión profética; tienen poder para convertir el agua en sangre y herir la tierra a voluntad con toda clase de plagas.
Pero, cuando terminen su misión, la bestia que sube del abismo les hará la guerra, los vencerá y los matará. Sus cadáveres yacerán en la plaza de la gran ciudad, simbólicamente llamada Sodoma y Egipto, donde también su Señor fue crucificado. Durante tres días y medio, gente de todo pueblo, raza, lengua y nación, contemplarán sus cadáveres y no permitirán que los sepulten. Los habitantes de la tierra se alegrarán por su muerte y se cambiarán regalos; porque estos dos profetas constituían un tormento para los habitantes de la tierra.
Pero después de los tres días y medio, un espíritu de vida enviado por Dios entró en ellos, y se pusieron en pie en medio del terror de todos los que lo veían.
Oyeron entonces una voz potente que les decía desde el cielo:
"Suban aquí".
Y subieron al cielo en una nube, a la vista de sus enemigos".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 143, 1.2.9-10

Bendito el Señor, mi Roca.
Benedíctus Dóminus, præsídium meum!

Bendito el Señor, mi Roca, que prepara mis manos para la batalla, mis dedos para el combate.
Bendito el Señor, mi Roca.
Benedíctus Dóminus, præsídium meum!

Mi aliado fiel y mi defensa, mi fortaleza y mi salvador, el que me protege y pone bajo mi dominio a los pueblos.
Bendito el Señor, mi Roca.
Benedíctus Dóminus, præsídium meum!

Te cantaré, oh Dios, un canto nuevo, para ti tocaré el arpa de diez cuerdas: tú que das la victoria a los reyes, tú que salvas a tu siervo David.
Bendito el Señor, mi Roca.
Benedíctus Dóminus, præsídium meum!

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
Salvátor noster Iesus Christus destrúxit mortem, et illuminávit vitam per Evangélium.
Aleluya.

Evangelio

No es Dios de muertos, sino de vivos

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
20, 27-40

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron:
"Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con la viuda, y así los siete. Todos murieron sin dejar hijos. Por último murió la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete estuvieron casados con ella".
Jesús les dijo:
"En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque han resucitado. Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob. No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven".
Entonces unos escribas le dijeron:
"Maestro, has hablado bien".
Y ya no se atrevían a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor, Jesús.

[Misa]